Economia29 de abril de 20265 min lectura

Congestión récord en puertos de Rosario: El cuello de botella de la cosecha y el desafío logístico argentino

Congestión récord en puertos de Rosario: El cuello de botella de la cosecha y el desafío logístico argentino

La saturación de los accesos portuarios en el Gran Rosario, con demoras sin precedentes para el ingreso de camiones, expone las fragilidades de la logística argentina en un contexto de cosecha récord. El fenómeno, agudizado por factores climáticos y la alta producción de la campaña 2025/26, pone de manifiesto la necesidad de una gestión más eficiente de la infraestructura y el transporte.

Rosario, 28 de abril de 2026. Una congestión de camiones de magnitud histórica se registró el martes 28 de abril en los accesos a los puertos del Gran Rosario, paralizando corredores viales clave y generando demoras significativas para el transporte de granos. El fenómeno, que se intensificó a partir del lunes 27 de abril, se atribuye a una combinación de factores: la acumulación de vehículos tras las recientes lluvias que postergaron la cosecha, y el arribo masivo de camiones debido a la alta producción de la campaña agrícola 2025/26.

Según información del diario La Nación, más de 6.000 unidades diarias saturaron los ingresos a los puertos, con un pico registrado tras el fin de semana largo de Semana Santa, cuando más de 6.200 camiones ingresaron en una sola jornada, marcando un récord para la temporada [1]. A las 7 de la mañana del martes 28 de abril, se contabilizaban 5.519 camiones en las playas de las terminales del Up-river, cifra que representa un 22% más que los 4.531 registrados en la misma fecha del año anterior [1]. Las estimaciones sugieren que en un día pico, entre 10.000 y 15.000 camiones convergen sobre la zona portuaria, un flujo que podría ser hasta un 80% superior al promedio de la última década [1].

La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) proyecta una recolección total de granos de 160 millones de toneladas para la campaña 2025/26 [1]. Este volumen sin precedentes, sumado a la convergencia de camiones con soja, maíz, trigo y girasol, ha puesto a prueba la capacidad de la infraestructura logística existente. Los puntos críticos de congestión se concentraron sobre la ruta nacional 11, la Autopista Rosario–Santa Fe, la ruta nacional A012, la ruta 91 y la ruta 10, con demoras que se extendían por kilómetros [1].

El Sistema "Stop 5.0" y sus Desafíos

En un intento por mitigar la crisis, el gobierno de Santa Fe implementó en marzo de 2026 el "Sistema Stop 5.0", una iniciativa destinada a ordenar el flujo de camiones mediante la asignación de turnos y bandas horarias [1]. Según datos oficiales, el 90% de los camiones llega a la zona con un turno asignado. Desde el 15 de abril, la Agencia Provincial de Seguridad Vial (APSV) ha intensificado la fiscalización del sistema, aplicando multas y posibles bloqueos a quienes no cumplan con las normativas, en un operativo que involucra a cinco ministerios, 235 efectivos y una inversión de 100 millones de pesos [1].

Si bien el sistema busca optimizar la circulación, la congestión récord evidencia que la infraestructura vial y la dependencia del transporte carretero siguen siendo cuellos de botella recurrentes. La situación contrasta con otros conflictos logísticos recientes, como la paralización del Puerto Quequén a fines de abril de 2026 por reclamos de transportistas sobre tarifas, que afectó la salida de 450.000 toneladas de granos y varó 17 buques [2].

Impacto Económico y Perspectivas

La congestión en los puertos de Rosario tiene implicaciones económicas directas. Las demoras en la carga y descarga de granos pueden generar sobrecostos para los productores y exportadores, afectar la puntualidad de las entregas a compradores internacionales y, en última instancia, impactar en los precios de los commodities.

Desde una perspectiva económica, este evento subraya la importancia de la inversión en infraestructura logística y la diversificación de los modos de transporte para reducir la dependencia del transporte por camión. La alta producción agrícola, si bien es un indicador positivo de la capacidad productiva del país, requiere de una cadena logística robusta y eficiente para capitalizar plenamente su potencial.

El contexto macroeconómico actual, marcado por la emisión de bonos en dólares como el Bonar 2027 (AO27) y el Bonar 2028 (AO28) para afrontar pagos de deuda [3], y la gestión de servicios públicos como la medicina prepaga y las tarifas de agua y cloacas [4], también reflejan los desafíos fiscales y de gestión que enfrenta el país. Si bien estos aspectos no están directamente vinculados a la congestión portuaria, forman parte de un panorama económico general que requiere una planificación integral y soluciones sostenibles.

La recurrencia de episodios de congestión en los accesos portuarios, especialmente en momentos de alta demanda como la cosecha, sugiere la necesidad de políticas públicas a largo plazo que aborden la modernización de la infraestructura, la optimización de los procesos de gestión de flotas y la promoción de alternativas de transporte más eficientes y sostenibles.


Fuentes Consultadas: